El guachineo, el carrito, y una noche en el parque

Publicado: 20 mayo, 2015 en Uncategorized

De lupas y catalejos

No hace falta más para divertirse que una guitarra y unos cuantos amigos. Es de noche y en el Parque de La Libertad se reúnen muchos matanceros, quizás porque la urbe no les ofrece más opciones, quizás porque prefieren el fresco bajo la mirada de Martí.
Hay parejas dándose besos furtivos en los bancos; otras que dejan a sus niños correr como locos “a ver si se cansan y se duermen rápido”; hay amigos que conversan; y hay adolescentes tan disímiles como la música que escuchan o la ropa que prefieren llevar.
En una esquina estamos nosotros. Los trovadores se arrebatan la guitarra, no para cantar su última canción, a esa hora no tienen ganas de eso, sino para recordar tal tema de Silvio, o el otro de Charlie, o el de aquella serie que pasaban en nuestra infancia: Espartaco.
Mi esposo canta una, de pie, porque estamos apurados. Yo…

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