Con la sal a punto

Publicado: 8 abril, 2015 en Cuba, municipio Martí en Matanzas
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Por Mayuri Martín García

salina matanzasLa sal ha sido objeto de conflictos a lo largo de la historia debido a su importancia en la alimentación humana. De hecho, no pocas culturas elegían asentamiento teniendo en cuenta la existencia de algún saladar en las cercanías.

En tiempos sin refrigeración, la conservación de los alimentos resultaba vital y el cloruro de sodio constituía la vía más fácil para conseguir la perdurabilidad por medio de salazones.

También se cuenta que en el antiguo imperio romano se pagaba a los soldados con ella y que equivalía a su peso en oro.

Su obtención se basa en dos métodos fundamentales: evaporación de salmuera y pulverización de un mineral. En Cuba se utiliza el primero de los procedimientos.

COMIENZOS

Corrían los primeros años del siglo XX, cuando el francés Juan R. Loumier estudiaba la costa norte de la provincia con el propósito de instalar una salinera.

Determinado sitio llamó bastante su atención, dotado de aguas poco profundas, una bahía rodeada por cayos y una costa de tierras impermeables fueron características decisivas para su empresa.

De esta manera en 1919, se registró la fundación de la ahora conocida como UEB Salinera de Matanzas, perteneciente a la Empresa Nacional de la Sal.

Ubicada en el municipio más norteño de la provincia, Martí, constituye hoy la única salina, en activo, del occidente cubano.

En los inicios los trabajadores se fueron asentando en las inmediaciones hasta formar una comunidad, el trabajo se tornaba bastante rudimentario hasta que en 1956 se introdujo el lavador y la planta de elaboración.

Transcurrirían otros 19 años para la extracción mecanizada, y cinco más, para realizar ampliaciones que permitieran incrementar la producción de 20 mil toneladas métricas a 80 mil t. El pico productivo se alcanzó el 1990 con la obtención de 76 mil t.

UN DESPUÉS

El 2001, fue sin dudas un duro golpe para los salineros martienses, el azote del huracán Michelle devastó la unidad. Hasta hoy no se recuperan los más de cinco kilómetros que quedaron fuera del flujo productivo.

Sumado a ello, las faltas de mantenimientos profundos, así como inundaciones severas en los últimos tres años, han colocado a la planta en franca caída de sus indicadores extractivos. Tal es así, que de las 10 mil t planificadas en 2014, solo se entregaron 2 mil t. Y para el presente periodo se prevé la obtención de 5 mil t.

El proceso de extracción, que en tiempos modernos permite el empleo de una combinada, se logra en la actualidad con la contratación de más trabajadores en momentos de “cosecha”.

“Realizamos la recogida manual”, explica Gabriel Rodríguez Almeida, jefe de área de operaciones. “Al disponer de un flujo tecnológico incompleto, estamos desprovistos de las capas que se necesitan para la extracción mecanizada. La combinada requiere 60 milímetros de grosor y hoy solo estamos logrando 30 mm.

“Como prescindimos de las llamadas barrancas, por donde se encontraban las tomas de agua, demoramos más en lograr la concentración porque es un recorrido que no le damos a la salmuera”.

LOS SECRETOS DEL PROCESO

Dos grandes épocas definen la ulterior vida de la salina, los meses de abril y mayo, y agosto y septiembre, cuando se recogen los “frutos” de la cristalización.

Picar el piso de sal, apilarla, palearla y trasladarla hasta las bandas transportadoras, requiere de grandes esfuerzos y el uso de medios de protección como gafas y botas, así como otros implementos: carretillas, palas, tridentes…

La producción, casi artesanal de nuevo, tiene sus encantos sin dudas. José Carlos Méndez Torres, jefe del área productiva, reseña a grandes rasgos el quehacer:

“Las estaciones de bombeo toman el agua de la costa con 4 y 5 grados de salinidad, lo que marca el comienzo del recorrido. En las lagunas de evaporación inicia la concentración. Luego se pasa a las zonas de concentración propiamente, y por último a las de cristalización, aquí el agua entra con 25,6 grados, justo cuando se desarrolla la precipitación del cloruro de sodio.

“La producción depende en gran medida, de las condiciones meteorológicas: fuertes dosis de aire y sol y cero lluvias. Puedes tener 10 mil t, si viene un temporal, te quedas sin nada”.

ENTRE “COSECHAS”

Durante los periodos de lluvias se realizan reparaciones y se vigilan los parámetros del bombeo, además, se procesa la recogida en la planta de elaboración.

A fin de aumentar el valor de la producción mercantil desarrollan alternativas como la de obtener sal condimentada. Una brigada de 10 trabajadores asume la tarea que ya tiene clientes fijos de Jagüey Grande, La Habana y Pinar del Río.

Ismarys García Martínez, jefa de área técnica, expone la fórmula que goza de aceptación: “75 por ciento de sal y 25% de condimentos: ajo, sazón, completo y comino. Se envasa en potes de 250 gramos, provistos de sello de seguridad y una etiqueta que se diseñó con las características del producto. Cualquier empresa o entidad puede contratar esta producción. Somos capaces de asumir 3 mil porciones diarias”.

Estos descendientes de salineros, en su mayoría, ruegan porque el estado meteorológico los acompañe, pero también añoran ver restituida la totalidad del área, en aras de afianzarse como únicos productores de occidente y alcanzar los indicadores de otrora.

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