El futuro de una Cárdenas con agua segura

Publicado: 8 mayo, 2014 en Historia, Matanceras
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En futuro acueducto de Cárdenas el técnico y el ejecutor principal consultan cada palmo de lo proyectado. Foto: Abel López

En futuro acueducto de Cárdenas el técnico y el ejecutor principal consultan cada palmo de lo proyectado. Foto: Abel López

Por Mayuri Martín García

Todo asentamiento humano por pequeño que sea, necesita de un abastecimiento de agua para desarrollarse. Por ello los pobladores, a lo largo de la historia, construían sus hogares lo más próximo posible a ríos o manantiales.

Una vez que las ciudades fueron creciendo, se hizo indispensable recurrir a otras fuentes de abasto que aumentaran el volumen, así como la comodidad de no tener que acarrearla.

Los ingenieros de Roma están catalogados como los mejores de la antigüedad. En la actualidad porciones de tres de aquellas obras hidráulicas se mantienen. Llegaron a poseer 11 acueductos que proveían a la ciudad, tan solo uno de ellos conducía 187 mil metros cúbicos de agua al día.

Cuentan que una de las causas de la caída del Imperio fue precisamente el corte del suministro por los bárbaros. Por más de mil años Roma su sumió en la suciedad y en numerosos problemas de salud, pues los habitantes volvieron a tomar de las aguas contaminadas del Tiber.

Y aguas contaminadas es lo que más abunda en la ciudad de Cárdenas aunque no nos encontramos en la Edad Media. A pesar de los ingentes esfuerzos que realizan Recursos Hidráulicos y las autoridades del territorio por mantener los reservorios de agua segura, un acueducto que lleve el líquido clorado hasta cada hogar resulta fundamental para evitar insalubridades.

Desde el pasado 17 de marzo comenzaron las obras para hacer realidad este anhelo de los cardenenses. Unos 3 millones 200 mil pesos, siete trabajadores de la Empresa Constructora de Recursos Hidráulicos del Centro y 14 maquinarias modernas, son los máximos protagonistas de la acción constructiva de mayor envergadura que desarrolla el sector en la provincia.

Hasta el momento 1,3 km de conductoras de 800 mm de diámetro han sido instalados, de los 7,5 km que requiere la primera etapa. Con esta fase, que debe concluir a finales de 2014 según lo planificado, el vital fluido llegaría a la periferia de la ciudad, próximo al Consejo Popular Pueblo Nuevo Sur. A partir de ahí 21 km de redes darían por fin el alegrón esperado en los tres primeros circuitos.

Además de las conductoras de gran diámetro, está prevista la edificación de tres pozos (de los siete proyectados) y sus respectivas estaciones de bombeo, que inicia a partir del mes actual, indica Wilberto Valdés Pérez, ejecutor principal.

“Lo más difícil del trabajo es la excavación”, explica Tomás Hernández, técnico de la brigada. “Hay que hacer dos cortes con la zanjadora por la dureza del terreno, realizamos el primero, sacamos la tierra y volvemos a tapar para que la máquina tenga superficie suficiente donde pararse a cortar por segunda vez; luego volvemos a destapar con la retroexcavadora. Las piedras son calizas y a solo 30cm están presentes; en algunos terrenos la encontramos mucho más arriba”.

Los tubos colocados son de PAD (Polietileno de Alta Densidad), miden 12 metros de largo y solo pueden ser transportados cinco por rastras. Se producen en Cuba con materias primas importadas y se empalman en el lugar por medio de termofusión, con un equipo destinado a ello, que puede soportar hasta 15 acoplamientos. El método resulta mucho más eficiente que las soldaduras metálicas que se utilizaban con anterioridad.

Los muchachos de Colón están convocados a culminar un kilómetro por mes, incluidos registros de desagüe y de ventosa para que la tubería expulse el aire.

“Vamos una vez a la semana a la casa. Nuestra familia está acostumbrada porque no es la primera vez que asumimos un trabajo de tal magnitud, mientras tanto nos quedamos aquí. Además nuestro salario depende de los resultados, así que cada tramo terminado es importante”, aclara Hernández.

Llevar el líquido clorado y tratado resulta una tarea cara. Un kilómetro de redes vale alrededor de 25 mil a 30 mil pesos. El 90 por ciento de los recursos son de importación: las abrazaderas, adaptadores, metrocontadores… Sin contar por ejemplo, que la zanjadora de marca Velmeer costó cerca de un millón de euros.

Restan cinco años o posiblemente más, para que la totalidad de los cardenenses reciban el agua por redes, mucho trabajo, inversión y algunos detalles, como la necesaria ruptura de las calles que ahora se pavimentan, cuando el acueducto avance por ahí.

Mas, con certeza se recogerán estos esfuerzos en los anales de la historia, como elemento fundamental para perpetuar la permanencia de la Ciudad Bandera.

 

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