La unidad más que anhelo, necesidad

Publicado: 29 enero, 2014 en Uncategorized

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Las luchas por las independencias de las diferentes regiones de América Latina y el Caribe se libraron hace doscientos años. Fue entonces cuando Bolívar preconizó la idea de la integración, a fin de constituir una Patria Grande que nos permitiera luchar contra los avasalladores, pero tras su muerte el sueño quedó trunco.

Habrían de transcurrir dos siglos para que un nuevo hombre de gran talla encarnara los anhelos del Libertador y los convirtiera en realidad. Hugo Chávez Frías devolvió a la región, la esperanza, un soplo de unión para enfrentar los problemas de la Humanidad.

La creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) constituyó el primer paso, para, dentro de la diversidad, enrumbar el camino a través de la integración latinoamericana.

Desde el 28 de enero de 2013 Cuba ha estado al frente de su dirección, actuación que ha sido valorada, por funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, como una presidencia seria, y que a su vez ha permitido orientar el trabajo bajo el lema: “Lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad”.

Entre los principales objetivos de todo un año de labor figuraron: lograr un mayor acercamiento de los países caribeños sobre todo al abordar la vulnerabilidad a la que se exponen ante las crisis financieras, medioambientales y energéticas; hacer de la CELAC una comunidad reconocida ante el mundo y convertirla en auténtico interlocutor que defienda los intereses de la región.

Cuando los jefes de estado de los 33 países miembros y sus acompañantes se den cita en La Habana, seguramente debatirán temas como la soberanía de las Islas Malvinas, el Bloqueo que mantiene EE.UU. contra Cuba, y la lucha contra el terrorismo y el espionaje.

Una de las máximas aspiraciones de la unión es la de liberar a América Latina y el Caribe del uso de la fuerza para resolver los conflictos y apostar por declarar la región zona de paz, pues no basta con ser una zona libre de armas nucleares.

Las diferencias no deben ser resueltas sino a través del diálogo y la diplomacia, a fin de promover las relaciones de amistad y cooperación, que se convierta en un verdadero espacio de concertación sin la presencia de EE.UU.

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